Natalia – La mamá de Alexander Rybak

Solo había una cosa que Alexander Rybak no podía hacer frente a su mamá cuando era pequeño.

Natalia Rybak cree que muchas personas en Noruega temen que harán algo mal a los niños si los presionan a practicar mucho durante la infancia.

Foto:  Obligación de practicar: Cuando su hijo tenía siete años, Natalia Rybak decidió que Alexander debía inclinarse por el violín. Dice que los niños deben practicar, aunque no siempre quieran. Foto: Siv Johanne Seglem /Dagbladet 

Solo había una cosa que Alexander no tenía permitido hacer. 

Fuente: Dagbladet Pluss 14.08.2016. Autor:  Steinar Solås Suvatne
Traducción a inglés por TessaLa, revisión de Anni Jowett. Traducción a español por Lulú Barceló.

Natalia Rybak mueve juguetonamente sus dedos desde el dedo meñique hasta el pulgar y viceversa. Como si mostrara con orgullo un nuevo color de esmalte de uñas, pero esto es mucho más serio que eso.

– Basketbol, dice mientras mira estrictamente sus manos.

No es que Alexander siempre aceptó la prohibición de su mamá, pero para convertirse en un buen violinista debía por encima de todo cuidar de su sustento.

– El basketbol estaba estrictamente prohibido. Imagínense, podría haber arruinado sus dedos. Pero sé que jugaba un poco con un amigo, de todos modos.

Mamá Rybak se ríe. Después de todo, salió bien. Su hijo nunca se rompió los dedos, pero se convirtió en una celebridad nacional después de una victoria arrasadora en el Concurso de la Canción de Eurovisión. 18 años después de que ella, su esposo Igor y Alexander, de cinco años, se subieron a un avión desde Minsk a Oslo, su único hijo estableció un nuevo récord de puntos en una final de Eurovisión.

Historia cultural

387 puntos. Noruega fue el mejor del mundo – algo así. Y eso es grande para un país que casi solo gana cosas con tablones de madera en sus pies. Rybak y “Fairytale” han sido escritos en la historia cultural noruega con oro, brillo y lentejuelas.

¿Pero son los rusos los que merecen el crédito?

– Es difícil de decir, pero lo que sí sé es que los niños necesitan practicar de vez en cuando, aunque no quieran hacerlo, dice Natalia Rybak.

Ella piensa en el fondo del asunto. Sabe muy bien que su hijo es una combinación de talento más práctica, práctica y práctica. Así es como te vuelves realmente bueno, afirma mamá Rybak obstinadamente.

– Muchas personas en Noruega temen que harán mal a los niños cuando se trata de hacerlos practicar durante la infancia, no deben presionarlos demasiado, pero piensen en lo que la naturaleza nos dice. ¿Cuándo aprendes lo mejor de lo mejor? Cuando somos niños. Entonces, ¿por qué tenemos tanto miedo de enseñar cosas a los niños? La escuela rusa es mucho más dura que la noruega, y por supuesto Alexander debía practicar mucho, dice ella.

«El chico del violín»

Práctica. Siempre. No solo 4-5 horas al día como algunos han dicho, pero un poco cada día, y más de 15 minutos como dice Natalia Rybak. Por lo general funcionaba bien incluso si, como ella admite, su hijo era conocido como “el niño con el violín” entre los vecinos de Nesodden.

– Si hay algo de lo que estoy orgullosa, es el hecho de que Alexander logró seguir practicando incluso a lo largo de la difícil edad escolar. Dijo que “la música es lo primero” cuando sus amigos querían hacer algo, y regresaba a casa temprano a seguir la práctica. No es fácil cuando tienes 13 o 14 años de edad, pero solía jugar fútbol cuando terminaba. Estoy orgullosa de que se las haya arreglado, aunque fuera difícil a veces, dice.

Alexander Rybak Eurovision Sweden 2016
Siempre algo nuevo: – Alexander solía discutir con sus maestros, decía que quería tocar a su manera. Nunca tocó una pieza musical de la forma habitual. Siempre había algo nuevo, siempre su propio movimiento, dice mamá Rybak. Aquí está Alexander Rybak en el Concurso de la Canción de Eurovisión de este año en Suecia. Del archivo: NTB SCANPIX

Mamá Rybak describe a su hijo como una mezcla de tradiciones de música rusa y noruega. Rusa porque hay una herencia musical en sus genes y porque se le han hecho exigencias. Noruega porque se atrevió a seguir su propio camino en un principio, se atrevió a desafiar las notas, se atrevió a ir contra sus profesores.

– Alexander solía discutir con sus maestros, decía que quería tocar a su manera. Nunca tocó una pieza musical de la forma habitual. Siempre había algo nuevo, siempre su propio movimiento. Ya en ese punto descubrimos al artista en él. ¡Estaba muy sorprendida! De donde vengo no se permite discutir sobre esas cosas, dice con un claro énfasis en “NO”.

Natalia Rybak ríe de nuevo. Esto es “la nieve del año pasado”. Al igual que con el basketbol, estuvo bien. Los profesores de música afortunadamente manejaron bien la discusión con un niño de 11 años que quería ir por su propio camino.

Vio el talento en una etapa temprana

Natalia misma es una pianista, su esposo Igor toca el violín y vino a Noruega porque consiguió un trabajo en la ópera. Tenía que relacionarse la música con su único hijo también.

¿O?

– Por supuesto queríamos que aprendiera a tocar. Descubrimos su talento desde muy temprano y le enseñamos a tocar el piano y el violín. A Igor y a mí nos gusta tocar, y queríamos enseñarle a Alexander lo mismo, dice.

A los siete años, mientras que muchos niños tocan el piano por primera vez, Natalia e Igor tuvieron que tomar la decisión más importante en la carrera de Alexander hasta el momento: Piano o violín, ¿qué debería ser?

La elección no fue fácil, dice Natalia Rybak, porque su hijo era inteligente con los dos instrumentos. Pero se fueron por el violín.

– ¿Qué dijo Alexander?

– ¿Qué debía decir? Tenía siete años. Un día quería tocar el piano, al día siguiente era solo el violín. Creo que le pareció bien.

Ríe de nuevo. No puede decir haber elegido el instrumento equivocado. Con el violín en sus brazos, su hijo se convirtió en una súper estrella. Este verano celebra, con el premio “Årets Spellemann 2009” que fue galardonado como el músico del año, 10 años como artista con un espectáculo hecho a la medida. Aftenposten (periódico noruego) le dio 5 en los dados.

– Vimos muy temprano que Alexander nació para entretener, artista, y todavía lo es. Normalmente soy su crítico más estricta, pero cuando vi el espectáculo, me impresionó mucho. De verdad.

Preocupada

Es fácil sonreír ahora, pero todos los que han tenido 23 años, saben muy bien que no son adultos cuando tienen 23 años.

Natalia Rybak admite que estaba preocupada cuando su hijo de 23 años se convirtió en una celebridad. Todo el mundo quería un pedazo del violinista, e incluso si es bueno en muchas cosas, Alexander Rybak no es bueno en decir que no, de acuerdo con Natalia.

– Hubo tanta presión. Muchas peticiones de todas partes. Fue una presión que duró varios años, y yo estaba muy preocupada. Las madres queremos que nuestros hijos estén tranquilos, que duerman y coman y disfruten de lo que están haciendo. Un día estuvo en tres países diferentes. Así no es posible disfrutar el momento, creo.

Ahora ya no se ríe, aunque haya ido todo bien entonces. Alexander Rybak ha lanzado un nuevo sencillo, y el año pasado escribió un libro.

– Alexander tiene fuertes opiniones sobre el arte, pero por lo demás es muy amable, quizás demasiado amable. Siempre piensa en otras personas, y a veces lo hace difícil para sí mismo.

– ¿Discuten sobre quién es el mejor músico en la casa?

– No, y es difícil decir quién es el mejor. Igor es muy inteligente también. Alejandro es más animado, más un artista, él es el que nació siendo artista. Igor es más clásico en su estilo, los dos lo somos, dice.

Natalia Rybak deja la pelea a los hombres de la casa. Para la mayoría de la gente esto se ve como una timidez cortés. Ella, después de todo, tiene la música como su forma de vida también.

– Debe ser de miedo para los huéspedes “cantar por comida” en su casa

– No somos musicales todo el tiempo. Ese es nuestro trabajo, para los tres, y necesitamos un descanso también. Pero Alexander a menudo se sienta en el gran piano y comienza a tocar una melodía que le llega de repente. La música viene de todo él, y muestra con sus manos lo que quiere decir.

– Es algo que tiene que salir. Él tiene la música dentro de él.

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