Alexander Rybak – Casi como Superman y florece cuando hay niños

Mis primeros años de escuela en Noruega fueron como unas vacaciones eternas

Pie de foto: NUEVO LIBRO: Alexander Rybak se mantiene al tanto con un libro y álbum. En el que los niños pueden conocer a Trolle, quien encuentra un violín mágico. © Anne Elisabeth Næss

Fuente: Foreldre & Barn (Padres e hijos), publicado el 25/09/2015. Texto: Tommy Halvorsen.
Traducido y encontrado por TessaLa, revisión de Anni Jowett y traducción a español por Lulú B.

Alexander Rybak era algo así como un marginado en la escuela, aunque no lo entendía bien. Ahora escribe cuentos sobre ser diferente.

A una docena de metros de distancia, tiene esa gran sonrisa plantada en la cara.

– ¡Hola!
Alexander (29) se sienta detrás de un gran poste, en el bar al aire libre en uno de los restaurantes de Aker Brygge, a pocos pasos de su apartamento.

– Me he convertido en alguien un poco tímido, dice tocándose el estómago.

– ¡Estoy hambriento! Le sonríe a la mesera, antes de ponerse a leer el libro que ha traído con él.
El menú está intacto a su lado. Diez segundos después se da cuenta del error y exclama en voz alta “¡NO!”.

Nadie puede acusar a Alexander de venir envuelto en una hoja (expresión que significa seguir las normas).

Características autobiográficas

Fue un cuento de hadas (Fairytale) musical lo que lo hizo la celebridad de talla internacional que ahora es, a través de la victoria en el Festival de Eurovisión. Ahora el artista muestra una nueva faceta, pero el cuento de hadas (Fairytale) es todavía una palabra clave. Este mes Alexander debuta como escritor de libros infantiles con “Trolle y el violín mágico”, un cuento de hadas acerca de ser diferente y tener la sensación de ser dejado de lado y no tomado en cuenta.

– ¡Esto es mi hijo! He trabajado en el proyecto durante tres años. El plan era escribir un musical, pero me di cuenta de que tomaría mucho tiempo. Así que empecé a hacer un álbum. Cuando los profesionales me dijeron que debía publicar la historia en forma de libro, me nació la idea. El resultado es un libro para niños, así como un álbum de canciones.

¿Cuánto de la obra se deriva de la vida de Alexander?

El chido de 29 años toma tiempo con una gran sonrisa antes de contestar.

– Hay claramente características autobiográficas aquí, pero también muchas diferencias. La principal es que yo tuve una buena crianza, a comparación de Trolle, dice el nuevo autor.

Una escuela menos demandante

Alexander pasó sus primeros años en Bielorrusia.

– Teníamos un pequeño apartamento en Minsk. Le rentamos un pequeño cuarto a otra familia y solo vivíamos en 20 metros cuadrados. No se sentía tan pequeño. Así es como era. No tengo nada con qué compararlo.

Aquí puedes escuchar una escena del libro, leía por el actor Dennis Storhøi:

En 1991, el año en que la Unión Soviética se disolvió, su padre, el músico desertó durante una gira en Noruega.

– Fue algo dramático. Preferían no perder un músico experto fuera del país, por lo que trataron de encontrarlo. Estaba escondido en Noruega, pero no sé muy bien qué creer: Cada vez que cuenta la historia, la hace, de hecho, un poco más dramática. Primero habían oficiales de la KGB llamando a la puerta, después eran barcos y aviones que venían por él. Alexander se ríe.

Primero a él y su mamá, Natalia, no les dieron un permiso de residencia, así que los enviaron de vuelta a Bielorrusia.

Al año siguiente, el permiso fue aceptado, y se reunieron con Igor en Noruega.

– ¿Fue difícil empezar la escuela con un idioma diferente?

– Estuvo bien. En los primeros años sentí que estaba en unas vacaciones eternas. Mucho menos demandante a lo que estaba acostumbrado. Hacía mi propia tarea en pocos minutos. Después, hacía la tarea de la mitad del salón. Una vez me sacaron del salón porque leí unos libros muy rápido.

¿Estás seguro que la nariz no te va a crecer de repente Alexander?

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Un libro sobre trolls: Alexander cree que puede encontrar cosas sobre su propia infancia en el libro que ha escrito, del tiempo cuando llegó a Noruega desde Bielorrusia. © Anne Elisabeth Næss.

Probablemente un poco marginado

Pero el aspecto social, estuvo un poco más difícil.

– Había bullying en la escuela. Me sentía muy dolido en nombre de los que fueron intimidados, pero nunca los defendí. Me entristeció. Muchas veces me acerqué a los que fueron intimidados después, les decía que no debían preocuparse por los que los molestaban.

Alexander se mueve un poco en su silla.

– Probablemente fui un poco marginado. Era diferente a los demás, viniendo de otro país con una cultura diferente. Además, Pasaba mucho tiempo practicando violín. No sé si debo utilizar la palabra bullying, que es una palabra fuerte, pero fui alguien a quien dejaban de lado frecuentemente. Finalmente encontré gente con quien pasar el rato. Tampoco pasé mucho tiempo en ellos, sabía que nunca podría ganar de todos modos.

Se pierde en sus pensamientos. Regresa diciendo lo siguiente:
– En realidad no sé si entendía muy bien en ese entonces que yo estaba un poco rezagado. Mis padres hicieron un buen trabajo dándome confianza en mí mismo. Siempre he tenido muy buena confianza. Un poco demasiado tal vez, dice y ríe.

Florece rodeado de niños

Alexander parece no darle importancia a lo que los críticos piensen acerca del libro y música.

– Mi objetivo es hacer que la moral se mete en una hermosa historia que los niños puedan disfrutar, y quizás también a abrir sus oídos a la música clásica.

El músico florece cuando está rodeado de niños. Por años ha viajado y enseñado música en escuelas.

– ¡Es muy divertido! Antes, podía identificarme con los niños, pero ahora noto que tengo un papel diferente. He pasado de ser un hermano mayor a ser un tío.

– ¿Crees que es más difícil crecer hoy en día con la presión de “ser siempre exitoso”, por ejemplo en las redes sociales?

– Creo que todos sufrimos de eso. Nos sonreímos, pero creo que todo el mundo está cansado de tener un exterior que no coincide con lo que sentimos dentro de nosotros. Nadie está solo “bien” todo el tiempo.

Aquí hay otro pasaje del libro:

Un poco como Superman

– ¿Qué podrías decirle a los chicos que sienten que son diferentes?

– Deben preguntarse a sí mismos: ¿Me gusta esto que me hace diferente? Si la respuesta es sí, deberían apegarse a lo que son. No tengan miedo de lo que otros piensan.

Alexander sonríe. Se mueve en la silla. Ha estado sentado inmóvil durante mucho tiempo.

– A propósito de ser diferente, sin ofender, ¿Se permite una última pregunta?

¡Adelante!

– ¿Alguna vez te han dado algún diagnóstico?

– ¿Quieres decir si tengo ADHD o algún conjunto gracioso de letras?Nunca me he ido a checar de eso. Si recibiera algún diagnóstico asociado a pastillas y esas cosas, creo que evitaría mi desarrollo intelectual. No me gustaría que eso sucediera. Creo que mis papás piensan lo mismo.

Antes de que Alexander se retire, lanza un mensaje:

– Sabes, yo nací justo después del accidente del reactor nuclear en Chernobyl y crecí no demasiado lejos de ahí. Cuando me enteré de eso, estaba muy emocionado. Pensé que yo era Superman y que tenía sustancias en mí que me hacían diferente y especial.

Sonríe.

– Es importante no hacer preguntas sobre lo que te hace feliz.

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INFANCIA: Un Alexander de ocho años con sus padres Natalia e Igor. – Fui disciplinado pero tuve una buena crianza. Mis papás hicieron un buen trabajo, y estoy agradecido por eso. © Private.

 

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